Paca Blanco / Activista medioambiental “La pobreza está relacionada con la crisis ecológica. Si no se arregla, nos vamos a la mierda”

<p>Paca Blanco. </p>
Paca Blanco.Imagen cedida por la entrevistada

 

Mira, tenemos una casa común. Esa sí que es de todos y se va a la mierda. Lo malo es que sin esa no hay ninguna. Tengo hijos, tengo nietos y no quiero dejarles esta mierda. No sé explicarlo pero me importa y me cabrea que los que explotan, desahucian, expulsan a los migrantes y se quedan con todo, se salgan con la suya. No hay derecho a explotar a saquear y a destruirlo todo. No me he resignado a la injusticia nunca y me gusta lo bonito. A pesar de los momentos malos que he pasado, me gusta vivir, disfruto de la vida. No quiero dejar que la vida se nos desmorone.

Han pasado más de doce años desde que dos organizaciones ecologistas, Adenex y Ecologistas en Acción de Extremadura, iniciaron el proceso de denuncia contra la urbanización Marina Isla de Valdecañas, proyectada y construida en zona Red Natura 2000, un espacio teóricamente protegido y no urbanizable.

Desde entonces, todas las sentencias de las diferentes instancias judiciales han venido confirmando la ilegalidad de la urbanización y el papel negligente de la administración local y autonómica. En 2014, el Tribunal Supremo confirmó el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEX) y condenó a la Junta a restituir el entorno a su estado natural. Sin embargo, hace unas semanas, un nuevo fallo del TSJEX se echaba para atrás, decretaba la demolición de lo que está a medio construir pero aceptaba el mantenimiento de las casas de lujo ya construidas.

Las organizaciones ecologistas demandantes fueron sometidas a una tremenda presión mediática y política cuando su único afán era defender la legalidad y el medio ambiente extremeño. Pero entre todas las personas que intervinieron, hubo una, Paca Blanco (Madrid, 1949), que pagó un alto coste personal. Blanco vivía en el pueblo más cercano a la urbanización denunciada y las amenazas, insultos y presiones terminaron haciendo que tuviese que abandonar su casa. Estigmatización, criminalización, calumnias, vejaciones y amenazas… todos los elementos que suelen constituir las estrategias de acoso a quienes denuncian la destrucción del territorio, la corrupción y la impunidad. Leer más

Aniversario de la victoria #RavalVsBlackstone

Aniversario de la victoria #RavalVsBlackstone

Contaba el SubComandate Marcos del Ejército de Libración Nacional (EZLN), un año después del levantamiento contra el Estado mexicano 25 años atrás, en una carta que le mandó al (ahora) difunto Eduardo Galeano, que “uno es tan grande como el enemigo que escoge para luchar, y que uno es tan pequeño como grande el miedo que se tenga. Elige un enemigo grande y eso te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque si él crece, tú te harás pequeño”. Más de 25 años más tarde, en el barrio El Raval de Barcelona, uno de los más empobrecidos de la ciudad y bajo una enorme presión gentrificadora, una pequeña comunidad de vecinas que luchan desde el movimiento por la vivienda en el Sindicat d’Habitatge del Raval (SHR), escogieron también a un gran enemigo —Blackstone— y demostraron lo grandes que eran.

La especulación financiero-inmobiliaria se esconde bajo el rostro oscuro y difuminado de fondos buitre como el gigante Blackstone, la multinacional con más propiedades —o “activos financieros”— del mundo. Blackstone desembarca los últimos años en la ciudad cargado de capital internacional y compra muchas propiedades, la mayoría a bajo precio de mercado. Una de ellas es un edificio en el que viven unas 10 familias desde hace años. Lo compra como un activo financiero con el que pretende especular y para ello se dispone a echar a las familias para así poder venderlo —o realquilarlo— a precios mucho más altos. La historia de siempre, unos pocos ganan mucho y la mayoría es la que pierde mucho. Pero esta vez se toparon con un barrio bien organizado que les plantó cara.

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HÉROES.Lucio, el último expropiador

El albañil anarquista navarro desafió a gobiernos y bancos con un sofisticado sistema de falsificaciones a gran escala del que se valieron grupos antifranquistas y organizaciones políticas de medio mundo

César G. Calero 22/07/2020 https://ctxt.es/es/20200701/Politica/32912/Cesar-G-Calero-perfil-obituario-Lucio-Urtubia-anarquista-expropiador-falsificador-Che-Guevara-Citybank.htm?utm_campaign=lecturas-del-22-de-julio&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

lucio

Con la semblanza que le dedicara Eric Hobsbawm a Francisco Sabaté en su celebrado ensayo Bandidos, el legendario resistente antifranquista entraba en el panteón del bandolerismo social, un fenómeno universal basado en el mito del buen ladrón y en el que se agrupan experiencias tan diversas como las de los cangaceiros de Brasil, los dacoits de India, los forajidos del lejano Oeste americano o los expropiadores anarquistas ibéricos. Fue Sabaté quien en 1957, cuando ya era considerado el enemigo público número uno de la dictadura franquista, ejercería una influencia decisiva en la vida de Lucio Urtubia, el albañil navarro que años más tarde desafiaría al mayor banco del mundo, el First National City Bank, al falsificar miles de cheques de viaje de esa entidad. Bandido sin ánimo de lucro, rara avis de la militancia política y enemigo de las armas, este Robin Hood moderno dedicó su vida a luchar contra las dictaduras y el sistema capitalista. Personaje hobsbawmniano hasta la médula, Urtubia murió el pasado 18 de julio, el mismo día en que falleció Juan Marsé, el escritor que recreó las desventuras de todos aquellos sabatés que pululaban, como espectros de la derrota, en la Barcelona de la posguerra. Pero Lucio, a diferencia de ellos, casi siempre le ganó la partida al establishment.

Lucio no descansaba nunca. La revolución le demandaba noches en vela pero el trabajo de día era fundamental para pasar desapercibido ante la policía

Es precisamente ese detalle –haberse salido con la suya pese a enfrentarse a poderosos gobiernos, banqueros jueces y policías– el que otorga a Lucio un halo especial que lo despoja de toda la épica asociada a los héroes populares con final abrupto y lo convierte en un antihéroe singular y cercano. Si repasamos la trayectoria de los personajes de ese Sherwood insurrecto que exploraron Hobsbawm y otros historiadores sociales, nos encontraremos en la mayoría de los casos con finales trágicos y, en ocasiones, truculentos. El propio Quico Sabaté, a quien Hobsbawm encuadra en el “cuasi bandidismo” de los expropiadores, murió acribillado en las calles de Sant Celoni en enero de 1960 después de haber escapado a un gigantesco cerco policial en el Pirineo oriental. No hay casi registros de algún Robin de los Bosques que haya muerto en la cama. De finales agónicos, sin embargo, los ejemplos abundan. Ahí están los casos del bandolero andaluz Diego Corriente, el francés Gaspard de Besse, o el más fiero de los bandidos de los Cárpatos de finales del siglo XVII, Juraj Jánošík.

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Luchar contra la «doctrina del shock» digital: por una paralización de los planes 5G

Adrián Almazán / Jorge Riechmann

Desde hace ya meses, la ensayista y pensadora Naomi Klein nos advierte de que la crisis en la que casi todos los países del mundo han quedado sumidos tras la pandemia mundial de la COVID-19 se está convirtiendo en la excusa perfecta para la construcción de (en sus palabras) «una distopía de alta tecnología». Klein observa que Silicon Valley ya tenía toda clase de planes antes del coronavirus en que imaginaba sustituir muchas, demasiadas, de nuestras experiencias corporales insertando tecnología en medio del proceso; y nos llama a resistir contra el Screen New Deal. Pues de nuevo las élites utilizan el dolor social y la confusión para llevar a término de manera antidemocrática su particular proyecto de mundo. Si en los setenta el alzamiento de las dictaduras militares latinoamericanas se convirtió en el pistoletazo de salida de un neoliberalismo que posteriormente ha infectado al planeta con su lógica desquiciada, hoy las grandes multinacionales del capitalismo tecnológico, con la inestimable cooperación de gobiernos de todo el globo, nos pretenden hacer creer que nuestra única alternativa es abrazar el proyecto de digitalización total del mundo. TINA (There Is No Alternative), el lema de Margaret Thatcher, actualizado.

En el Estado de Nueva York el CEO de Google Eric Schmidt encabeza ya una comisión para imaginar una nueva normalidad que, desde su punto de vista, tendrá que ser la de un Screen New Deal que permita a Estados Unidos imponerse en el conflicto geopolítico que le está enfrentando a China en ámbitos como el control de la infraestructura 5G. La lógica, pese a que ahora se escude en la necesidad de luchar contra la crisis sanitaria, es clara: lejos de denunciar lo que Marta Peirano no ha dudado en calificar como la primera tecnodicatura del mundo, debemos emularla –forzando al máximo lo socialmente aceptado– para no quedar atrás en los beneficios que se derivan de la nueva economía del dato del capitalismo digital. La IV Revolución Industrial, y su proyecto estrella, el Internet de las Cosas, aspira a que no pueda existir interacción social que no venga mediada por una interfaz digital conectada y, por tanto, se convierta en fuente de cada vez más datos sobre todo lo que hacemos. Estos datos seguirán alimentando algoritmos de inteligencia artificial que, como demuestran escándalos como el de Cambridge Analytica o la crítica al solucionismo tecnológico de Morozov, están adquiriendo un poder creciente sobre nuestra vida personal y política.

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DIÁLOGO A TRES BANDAS Sobre límites

“La desmesura humana (que los griegos antiguos llamaron ‘hybris’, y los cristianos, pecado original) no es secundaria en nuestra vida: más bien parece pertenecer a la misma naturaleza de un animal lingüístico como lo somos nosotros”

Jorge Riechmann / Giorgos Kallis / Adrián Almazán 23/06/2020 ctxt.es 

<p>El mar.</p>
El mar.J.R.

Una ciudad mediterránea. Luz veraniega, castaños de Indias, olivos e higueras a lo lejos. Los olores que  llegan desde los puestos del mercado al aire libre despiertan el apetito.

J.- ¡Hola, Giorgos! ¡Qué bueno encontrarte cerca del puerto! Claro que los griegos nunca estáis muy lejos del mar, ¿verdad?

G.- ¡Intento no estarlo! Crecí en Atenas, no en una ciudad junto al mar, pero el puerto del Pireo se halla sólo a unos kilómetros de distancia. Y todos mis veranos los he pasado en una isla. ¡Veremos qué sucederá este verano!

J.- Precisamente estaba pensando en pasar a verte un día de estos. Terminé de leer tu libro Limits, que me ha interesado mucho… Y lo llevo aquí en el zurrón, así que si quieres podemos charlar un rato sobre tu trabajo mientras paseamos. Comparto contigo, claro, las afirmaciones de que para hacer frente a la tragedia del calentamiento global (como una componente de la crisis civilizatoria multidimensional) “necesitamos desesperadamente una cultura de los límites” (p. 3); y que “los límites son la idea central del ecologismo” (ibid.). También me atrae que en el libro Cornelius Castoriadis sea tu filósofo de cabecera, porque yo lo aprecio mucho, igualmente.

G.- Gracias, Jorge, valoro mucho tu opinión. Tu trabajo sobre autocontención ha sido una inspiración para mí, y tu libro Gente que no quiere viajar a Marte lo leí con mucho provecho. ¡Me apetece escuchar lo que piensas de mi libro!

J.- Malthus no era neomaltusiano, explicas en el capítulo primero, y conviene leer exactamente lo que escribió, en vez de proyectar retrospectivamente nuestras propias preocupaciones sobre su discurso. Y así sostienes “que lo que Malthus descubrió no fueron los límites naturales, sino los deseos ilimitados” (p. 4). Pero tú no ignoras, querido Giorgos, que esa noción de deseos ilimitados, lejos de ser un postulado descubierto por Malthus, está en los griegos antiguos y en particular en Aristóteles: “El deseo de lo placentero es insaciable e indiferente a su origen en el que no tiene uso de razón” (Ética a Nicómaco, 1119b)

La cuestión no es sobrepujar aún más nuestras profecías ecologistas de colapso, sino desarrollar sin complejos una visión propia de la vida buena 

La cuestión importante es que, si bien los bienes físicos y las necesidades corporales son por naturaleza limitados, el dinero, al menos en principio, no lo es

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La historia de Sarah Hegazy, activista LGTBI y militante en la izquierda egipcia

Hay varios aspectos del suicidio de la egipcia Sarah Hegazy el pasado domingo en su exilio canadiense que merecen atención. El primero sin duda, es que era activista LGTBI y no quiso ocultar su orientación sexual. Hace tres años, durante un concierto del grupo libanés Mashrou Leila en Egipto -cuyo cantante, libanés, es homosexual declarado- desplegó junto a un amigo gay una bandera LGTBI. Ese momento, plasmado para siempre en una instantánea que ahora está circulando en las redes sociales, le costó caro.

El régimen egipcio del presidente Al Sisi emprendió una campaña de persecución contra homosexuales egipcios que implicó el arresto de 57 personas, entre ellas, Sarah. Ella fue, de hecho, la única mujer entre los detenidos. Pasó tres meses en la cárcel, donde sufrió acoso, discriminación, torturas y abusos, como ella misma relató a su salida.

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Mañana será tarde

Si algo ha acreditado la pandemia que sufrimos ha sido las gravísimas «patologías previas» de España: todos sus defectos estructurales han reverdecido con virulencia. El momento es extraordinariamente serio y alarma la pasividad con la que se afronta. Hace falta ser muy torpe para no ver qué hay detrás del descomunal acoso al Gobierno. En la idea de tumbarlo, o al menos la coalición, se unen diferentes intereses. Es así desde que el Gobierno arrancó y aún antes, el coronavirus ha sido el gran aliado que, quienes creen más en sus intereses que en las urnas, han encontrado para conseguir su objetivo.

La ofensiva viene por varios flancos, con mayor o menos intensidad y sutileza. Incluso cuenta con una sociedad reeducada en la banalidad para que las estrategias se filtren por ciertas zonas. Lo que está claro es que ahora sale lo que debió limpiarse y nunca se hizo. Ahora se ha abierto la Caja de Pandora, dicen algunos, y, o el Gobierno saca la basura y limpia, o nos va a sepultar. Un poder ejecutivo electo dispone de medios democráticos, luego será tarde.

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Obediencia o fin del mundo: la estrategia de la disuasión

Amador Fernández-Savater http://lobosuelto.com/obediencia-estrategia-de-disuasion-fernandez-savater/    22/05/2020

Imaginemos la aparición de nuevos brotes víricos, segundas y terceras oleadas de contagio, más cuarentenas y escaladas en respuesta… La sombra del apocalipsis es el escenario ideal para la activación de una nueva estrategia de la disuasión: obediencia o fin del mundo. Un poder que no impone certezas, sino que gestiona la incertidumbre. No postula un orden, sino que gestiona el desorden. No promete nada, sólo exhibe la amenaza. ¿Cómo fugar?

Quizá no son términos tan evidentes como otros, pero “escalada” y “desescalada” también forman parte del lenguaje bélico que tantísimos gobiernos han escogido para producir sentido (“relato”) a su gestión política de la pandemia. Es decir, a su cálculo coste-beneficio particular.

Fueron por ejemplo empleados habitualmente en la llamada “estrategia de la disuasión” activa durante la Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Esta estrategia consistía en “comunicar” al adversario la capacidad de devolver el ataque nuclear, aun estando herido de muerte.

En palabras muy precisas del Doctor Strangelove (Peter Sellers), el antiguo nazi reconvertido en consejero del presidente de los EEUU en la genial sátira de Kubrick Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, “la disuasión consiste en el arte de provocar en la mente del enemigo el miedo a atacar”.

La doctrina de la disuasión pretendió ser el principio rector de un “orden nuevo” basado en la siguiente alternativa infernal: paz o fin del mundo. El “ascenso a los extremos”, que según el general y teórico Von Clausewitz define la esencia de la guerra como “duelo a muerte”, se congela para evitar la aniquilación total. Es el famoso equilibrio del terror: morir a dos o vivir juntos. Leer más

¿De qué se muere la gente en el mundo?

Los fallecimientos debidos a enfermedades infecciosas representan hoy el 19 %. En ese grupo entran, sobre todo, afecciones del aparato respiratorio (2’56 M) y del digestivo (2’38 M), incluidas las diarreas (1’6 M). Hace un cuarto de siglo el porcentaje de muertes debidas a enfermedades infecciosas era del 33 % y, en general, es más alto en los países pobres.

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General pero tiene un defecto: puede pensar!

En estos tiempos que se aventuran tecnológicos los versos del poeta Brecht siguen siendo validos.

Todavia creemos que las personas, mujeres y hombres, niñas y niños, ancianas y ancianos podemos pensar, podemos ser capaces de construir una alternativa al capitalismo, al individualismo, a la explotación, al saqueo de la naturaleza y construir un mundo solidario, amable, igualitario y fraternal donde en el centro de la vida estemos las personas.

«Otra vez se oye hablar de grandeza. Ana no llores, el tendero nos fiará.

Otra vez se oye hablar del honor. Ana no llores, no podemos comer ya.

Otra vez se oye hablar de victorias, Ana no llores, a mí no me tendrán.

Ya desfila el ejército que parte, Ana no llores, ya desertarán.

General: tu tanque es poderoso, aplasta a cien hombres y arrasa al final.

General, pero tiene un defecto: necesita un hombre que lo pueda guiar.

General, tu avión es muy potente, vuela como tormenta y destruye la ciudad,

General, pero tiene un defecto: necesita un hombre que lo pueda pilotar.

General: el hombre es muy útil, puede volar, puede matar…

General, pero tiene un defecto: puede pensar, puede pensar.

General: el hombre es muy útil, puede volar, puede matar…

General, pero tiene un defecto: puede pensar, puede pensar, puede pensar…»

Gracias Sabino!!

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