Apu Fernandito Túpac Amaru de Lavapiés…

Arte anticolonial

Una plegaria en cuatro imágenes por la rebelión, por la justicia y por la reparación

Daniela Ortiz 19/08/2020   https://ctxt.es/es/20200801/Culturas/33161/fernando-tupac-amaru-lavapies-destierro-daniela-ortiz.htm?utm_campaign=lecturas-del-19-de-agosto&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

(1) Apu Fernandito Túpac Amaru de Lavapiés, que naciste en los Andes de tus padres rebeldes Micaela Bastidas y Túpac Amaru II, que fuiste obligado por los colonos españoles a ver la muerte de tu padres por enfrentarse al orden colonial, que fuiste encerrado desde tus 13 años y condenado al destierro en África pero finalmente trasladado a España por el temor del colono a tu espíritu insurgente. Viviste la violencia del poder colonial encerrado en la mazmorra de San Sebastián y Santa Catalina en Cádiz y que finalmente fuiste trasladado a Madrid y en el barrio de Lavapiés fue donde la muerte te vino a encontrar. Apu Fernandito ampáranos, protégenos y guíanos en el camino de la rebelión antirracista y contra el poder colonial. Por la rebelión, por la justicia y por la reparación.

(2) Apu Fernandito Túpac Amaru de Lavapiés que tu espíritu anticolonial nos de fuerza para tumbar el monumento a Cristóbal Colón y usarlo de ariete para tumbar la puerta del Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche y liberar a los compañeros internos y con ellos iniciar el incendio y derrocamiento del racismo institucional teniendo como primer territorio liberado de racismo el barrio migrante de Lavapiés, tu barrio. Rebelión. Leer Más

El cuento de los sermones

 

Yo no sé muchas cosas, es verdad, digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

Que la cuna del hombre, y mujer, la mecen con cuentos…

Que los gritos de angustia los ahogan con cuentos…

Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…

Que los huesos del hombre, mujer, y niños, los entierran con cuentos…

Y, que el miedo del hombre, ha inventado, todos los cuentos.

Yo sé muy pocas cosas, es verdad…

Pero me han dormido con todos los cuentos y sé todos los cuentos.

León Felipe

Bruno Latour: “Esta es una catástrofe global que ha venido desde adentro”

https://www.climaterra.org/post/bruno-latour-esta-es-una-cat%C3%A1strofe-global-que-ha-venido-desde-adentro

Bruno Latour con su libro “Critical Zones The Science and Politics of Landing on Earth” en proceso de edición

Fuente: The Guardian – Por Jonathan Watts – Junio 2020

El influyente pensador francés explica la política del principio Gaia, los problemas de la post-verdad y cómo el coronavirus nos da un modelo para la difusión de las ideas

En los primeros días del encierro, el filósofo Bruno Latour escribió un ensayo para el periódico cultural online AOC. “La primera lección que el coronavirus nos ha enseñado”, escribió, “es también la más asombrosa: hemos demostrado que es posible, en pocas semanas, parar un sistema económico en todo el mundo…” Ese ensayo, traducido desde entonces a por lo menos 12 idiomas, ha animado a muchos a reimaginar lo diferente que podría ser el mundo si aprendiéramos de esta experiencia. También ha solidificado la reputación del profesor emérito del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po) como uno de los pensadores más influyentes de nuestra época. Leer Más

Ana Carrasco-Conde / Filósofa “Hablar de un sujeto colectivo implica también aceptar que hay disensos y contradicciones”

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Ana Carrasco-Conde.  Yolanda Domínguez | Cedida por la entrevistada

Ana Carrasco-Conde (Ciudad Real, 1979) hace “filosofía superficial”, en palabras de un buen amigo suyo. Y ella ríe cuando lo cuenta. No solo no lo considera una ofensa, sino que le da la razón, porque a esta ensayista y profesora de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid le apasiona buscar grietas en la superficie, “desquiciar lo cotidiano”: observar nuestros comportamientos y creencias y analizar en ellos las orografías provocadas por movimientos nucleares que no queremos ver, que ocultamos.

Desde esta mirada, y con la pasión de construir nuevas lógicas, su trabajo se ha centrado en la cuestión del mal. De su tesis, con la que se doctoró cum laude en la Universidad Autónoma de Madrid, nació su primer libro, La limpidez del mal (Plaza y Valdés, 2013). Ahora, acaba de coescribir y coordinar junto con Luciana Cadahia Fuera de sí mismas. Motivos para dislocarse (Herder Editorial, 2020), un volumen en el que participan, y dialogan entre sí, 11 filósofas.

¿Cómo llegó a la filosofía? ¿Por qué?

Muchas veces, damos sentido de forma retrospectiva a nuestras decisiones. En mi caso fue bastante azaroso. Si miro hacia atrás me doy cuenta de que siempre estuve muy preocupada por las zonas de sombras. Hubo un momento en mi infancia que creo que fue clave, cuando vi una película preciosa, Abyss, de James Cameron. Va, sobre todo, de las simas marinas. Yo quería investigarlas, pero no tenía muy claro cómo hacerlo. Y en un momento determinado leí El discurso del método de Descartes, que aparentemente no tiene nada que ver, y me quedé muy impresionada. Y me dije bueno también hay abismos y simas en la existencia. Hay que reconocer que era muy repipi (ríe). Y cambié de querer ser escritora, o bióloga marina… a  ser filósofa. Pero, realmente, tampoco es que quisiera ser filósofa, simplemente quería saber qué había ahí en lo profundo. Imagínate mis padres.

¿Qué pasó?

Mi padre era ingeniero y cuando le dije papá quiero investigar los abismos de la existencia, ya te digo que era muy repipi, su respuesta fue: si hay un abismo, se construye un puente (ríe). Esa respuesta, sin embargo, me sirvió mucho. Me di cuenta de que la forma que tenemos de salvar los problemas es construir encima de ellos, pero nunca vemos qué es lo que pasa por debajo. Y curiosamente lo que está por debajo no es una zona tan oscura como pensamos, porque de alguna forma es el fundamento de la superficie. Además, no eran dos lógicas tan separadas, sino que había que intentar aprender a encajarlas.

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Defender el mañana: la crisis climática y amenazas contra defensores de la tierra y el medio ambiente

Durante años, las personas defensoras de la tierra y el medio ambiente han estado en la primera línea de defensa en contra de las causas e impactos del colapso climático.

La crisis climática es posiblemente la mayor amenaza global a nuestra existencia. A medida que aumenta, muchos de los otros serios problemas en el mundo actual, empeoran – desde la desigualdad económica hasta la injusticia racial y la propagación de enfermedades zoonóticas.

Durante años, las personas defensoras de la tierra y el medio ambiente han estado en la primera línea de defensa en contra de las causas e impactos del colapso climático. Una y otra vez, han desafiado a industrias irresponsables que arrasan descontroladamente bosques, cielos, humedales, océanos y zonas de biodiversidad en riesgo.

Descargue el informe completo Defendiendo el Mañana: La crisis climática y amenazas contra defensores de la tierra y elmedio ambiente (12.1MB, PDF)

Descargue el informe completo Defendiendo el Mañana: La crisis climática y amenazas contra defensores de la tierra y el medio ambiente (6.37MB, PDF)

Sin embargo, a pesar de la evidencia contundente sobre la importancia de su rol y los incesantes peligros que enfrentan, numerosas empresas, financiadoras y gobiernos, fallan en proteger su importante y pacífica labor.

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La risa del bárbaro

Lo que Walter Benjamin aún nos puede enseñar sobre cómo lidiar con las catástrofes en la era del distanciamiento físico

Diego Baena 24/07/2020  https://ctxt.es/es/20200701/Culturas/32672/Diego-Baena-risa-barbaro-Walter-Benjamin-estado-de-excepcion.htm?utm_campaign=lecturas-del-fin-de-semana-24-de-julio&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

<p>Grupo de chicos cogiendo aleluyas, Leonardo Alenza (1830-1845).</p>
Grupo de chicos cogiendo aleluyas, Leonardo Alenza (1830-1845).Biblioteca Nacional de España

“Nos hemos hecho pobres. Hemos ido entregando una porción tras otra de la herencia de la humanidad, con frecuencia teniendo que dejarla en casa de empeño por cien veces menos de su valor para que nos adelanten la pequeña moneda de lo ‘actual’. La crisis económica está a las puertas y tras ella, como una sombra, la guerra inminente. Aguantar es hoy cosa de los pocos poderosos que, Dios lo sabe, son menos humanos que muchos; en el mayor de los casos son más bárbaros, pero no de la manera buena. Los demás en cambio tienen que arreglárselas partiendo de cero y con muy poco. Lo hacen a una con hombres que desde el fondo consideran lo nuevo como cosa suya y lo fundamentan en atisbos y renuncia. En sus edificaciones, en sus imágenes y en sus historias la humanidad se prepara a sobrevivir, si es preciso, a la cultura. Y lo que resulta primordial, lo hace riéndose. Tal vez esta risa suene a algo bárbaro. Bien está. Que cada uno ceda a ratos un poco de humanidad a esa masa, que un día se la devolverá con intereses, incluso con interés compuesto”.

-Walter Benjamin, “Experiencia y pobreza,” 1933.

Hay días en que uno lee a Walter Benjamin con la esperanza de que sus palabras suenen de alguna manera proféticas. La mayor parte de las veces se descubre, al contrario, que alguien las pudo haber dicho ayer mismo.

Todo esto es una ilusión. Aunque quizá, una ilusión útil. No nos debemos engañar. Estas palabras son de 1933, el mismo año en que subió Adolfo Hitler al poder. Y como las palabras de aquel gentleman inglés que hubo de sobrevivir el terremoto y tsunami de Lisboa de 1755 –y que Benjamin mismo hubo de leer en voz alta por la radio berlinesa– quizá las suyas también hayan estado esperando algún tiempo que alguien las oyera. Quizá, tal vez, aún nos pueden decir algo sobre nuestro estado actual.

Leí de nuevo a Walter Benjamin, no buscando profecías desde el relativo refugio de mi cuarentena en Vermont, sino más bien ideas para mi libro (por casualidad, un estudio sobre la literatura barata y el rol del melodrama jacobino en los primeros movimientos anarquistas y socialistas). No encontré lo que buscaba.

Lo que sí descubrí, al contrario, fue una especie de ventana semitransparente al pasado de Benjamin, o, más bien, una luz que, proyectada desde aquel pasado, me parecería estar iluminando algo de nuestro presente de lo que yo mismo me había olvidado.

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Paca Blanco / Activista medioambiental “La pobreza está relacionada con la crisis ecológica. Si no se arregla, nos vamos a la mierda”

<p>Paca Blanco. </p>
Paca Blanco.Imagen cedida por la entrevistada

 

Mira, tenemos una casa común. Esa sí que es de todos y se va a la mierda. Lo malo es que sin esa no hay ninguna. Tengo hijos, tengo nietos y no quiero dejarles esta mierda. No sé explicarlo pero me importa y me cabrea que los que explotan, desahucian, expulsan a los migrantes y se quedan con todo, se salgan con la suya. No hay derecho a explotar a saquear y a destruirlo todo. No me he resignado a la injusticia nunca y me gusta lo bonito. A pesar de los momentos malos que he pasado, me gusta vivir, disfruto de la vida. No quiero dejar que la vida se nos desmorone.

Han pasado más de doce años desde que dos organizaciones ecologistas, Adenex y Ecologistas en Acción de Extremadura, iniciaron el proceso de denuncia contra la urbanización Marina Isla de Valdecañas, proyectada y construida en zona Red Natura 2000, un espacio teóricamente protegido y no urbanizable.

Desde entonces, todas las sentencias de las diferentes instancias judiciales han venido confirmando la ilegalidad de la urbanización y el papel negligente de la administración local y autonómica. En 2014, el Tribunal Supremo confirmó el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEX) y condenó a la Junta a restituir el entorno a su estado natural. Sin embargo, hace unas semanas, un nuevo fallo del TSJEX se echaba para atrás, decretaba la demolición de lo que está a medio construir pero aceptaba el mantenimiento de las casas de lujo ya construidas.

Las organizaciones ecologistas demandantes fueron sometidas a una tremenda presión mediática y política cuando su único afán era defender la legalidad y el medio ambiente extremeño. Pero entre todas las personas que intervinieron, hubo una, Paca Blanco (Madrid, 1949), que pagó un alto coste personal. Blanco vivía en el pueblo más cercano a la urbanización denunciada y las amenazas, insultos y presiones terminaron haciendo que tuviese que abandonar su casa. Estigmatización, criminalización, calumnias, vejaciones y amenazas… todos los elementos que suelen constituir las estrategias de acoso a quienes denuncian la destrucción del territorio, la corrupción y la impunidad. Leer Más

Aniversario de la victoria #RavalVsBlackstone

Aniversario de la victoria #RavalVsBlackstone

Contaba el SubComandate Marcos del Ejército de Libración Nacional (EZLN), un año después del levantamiento contra el Estado mexicano 25 años atrás, en una carta que le mandó al (ahora) difunto Eduardo Galeano, que “uno es tan grande como el enemigo que escoge para luchar, y que uno es tan pequeño como grande el miedo que se tenga. Elige un enemigo grande y eso te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque si él crece, tú te harás pequeño”. Más de 25 años más tarde, en el barrio El Raval de Barcelona, uno de los más empobrecidos de la ciudad y bajo una enorme presión gentrificadora, una pequeña comunidad de vecinas que luchan desde el movimiento por la vivienda en el Sindicat d’Habitatge del Raval (SHR), escogieron también a un gran enemigo —Blackstone— y demostraron lo grandes que eran.

La especulación financiero-inmobiliaria se esconde bajo el rostro oscuro y difuminado de fondos buitre como el gigante Blackstone, la multinacional con más propiedades —o “activos financieros”— del mundo. Blackstone desembarca los últimos años en la ciudad cargado de capital internacional y compra muchas propiedades, la mayoría a bajo precio de mercado. Una de ellas es un edificio en el que viven unas 10 familias desde hace años. Lo compra como un activo financiero con el que pretende especular y para ello se dispone a echar a las familias para así poder venderlo —o realquilarlo— a precios mucho más altos. La historia de siempre, unos pocos ganan mucho y la mayoría es la que pierde mucho. Pero esta vez se toparon con un barrio bien organizado que les plantó cara.

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HÉROES.Lucio, el último expropiador

El albañil anarquista navarro desafió a gobiernos y bancos con un sofisticado sistema de falsificaciones a gran escala del que se valieron grupos antifranquistas y organizaciones políticas de medio mundo

César G. Calero 22/07/2020 https://ctxt.es/es/20200701/Politica/32912/Cesar-G-Calero-perfil-obituario-Lucio-Urtubia-anarquista-expropiador-falsificador-Che-Guevara-Citybank.htm?utm_campaign=lecturas-del-22-de-julio&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

lucio

Lucio Urtubia. Editorial Txalaparta

Con la semblanza que le dedicara Eric Hobsbawm a Francisco Sabaté en su celebrado ensayo Bandidos, el legendario resistente antifranquista entraba en el panteón del bandolerismo social, un fenómeno universal basado en el mito del buen ladrón y en el que se agrupan experiencias tan diversas como las de los cangaceiros de Brasil, los dacoits de India, los forajidos del lejano Oeste americano o los expropiadores anarquistas ibéricos. Fue Sabaté quien en 1957, cuando ya era considerado el enemigo público número uno de la dictadura franquista, ejercería una influencia decisiva en la vida de Lucio Urtubia, el albañil navarro que años más tarde desafiaría al mayor banco del mundo, el First National City Bank, al falsificar miles de cheques de viaje de esa entidad. Bandido sin ánimo de lucro, rara avis de la militancia política y enemigo de las armas, este Robin Hood moderno dedicó su vida a luchar contra las dictaduras y el sistema capitalista. Personaje hobsbawmniano hasta la médula, Urtubia murió el pasado 18 de julio, el mismo día en que falleció Juan Marsé, el escritor que recreó las desventuras de todos aquellos sabatés que pululaban, como espectros de la derrota, en la Barcelona de la posguerra. Pero Lucio, a diferencia de ellos, casi siempre le ganó la partida al establishment.

Lucio no descansaba nunca. La revolución le demandaba noches en vela pero el trabajo de día era fundamental para pasar desapercibido ante la policía

Es precisamente ese detalle –haberse salido con la suya pese a enfrentarse a poderosos gobiernos, banqueros jueces y policías– el que otorga a Lucio un halo especial que lo despoja de toda la épica asociada a los héroes populares con final abrupto y lo convierte en un antihéroe singular y cercano. Si repasamos la trayectoria de los personajes de ese Sherwood insurrecto que exploraron Hobsbawm y otros historiadores sociales, nos encontraremos en la mayoría de los casos con finales trágicos y, en ocasiones, truculentos. El propio Quico Sabaté, a quien Hobsbawm encuadra en el “cuasi bandidismo” de los expropiadores, murió acribillado en las calles de Sant Celoni en enero de 1960 después de haber escapado a un gigantesco cerco policial en el Pirineo oriental. No hay casi registros de algún Robin de los Bosques que haya muerto en la cama. De finales agónicos, sin embargo, los ejemplos abundan. Ahí están los casos del bandolero andaluz Diego Corriente, el francés Gaspard de Besse, o el más fiero de los bandidos de los Cárpatos de finales del siglo XVII, Juraj Jánošík.

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Luchar contra la “doctrina del shock” digital: por una paralización de los planes 5G

Adrián Almazán / Jorge Riechmann

Desde hace ya meses, la ensayista y pensadora Naomi Klein nos advierte de que la crisis en la que casi todos los países del mundo han quedado sumidos tras la pandemia mundial de la COVID-19 se está convirtiendo en la excusa perfecta para la construcción de (en sus palabras) “una distopía de alta tecnología”. Klein observa que Silicon Valley ya tenía toda clase de planes antes del coronavirus en que imaginaba sustituir muchas, demasiadas, de nuestras experiencias corporales insertando tecnología en medio del proceso; y nos llama a resistir contra el Screen New Deal. Pues de nuevo las élites utilizan el dolor social y la confusión para llevar a término de manera antidemocrática su particular proyecto de mundo. Si en los setenta el alzamiento de las dictaduras militares latinoamericanas se convirtió en el pistoletazo de salida de un neoliberalismo que posteriormente ha infectado al planeta con su lógica desquiciada, hoy las grandes multinacionales del capitalismo tecnológico, con la inestimable cooperación de gobiernos de todo el globo, nos pretenden hacer creer que nuestra única alternativa es abrazar el proyecto de digitalización total del mundo. TINA (There Is No Alternative), el lema de Margaret Thatcher, actualizado.

En el Estado de Nueva York el CEO de Google Eric Schmidt encabeza ya una comisión para imaginar una nueva normalidad que, desde su punto de vista, tendrá que ser la de un Screen New Deal que permita a Estados Unidos imponerse en el conflicto geopolítico que le está enfrentando a China en ámbitos como el control de la infraestructura 5G. La lógica, pese a que ahora se escude en la necesidad de luchar contra la crisis sanitaria, es clara: lejos de denunciar lo que Marta Peirano no ha dudado en calificar como la primera tecnodicatura del mundo, debemos emularla –forzando al máximo lo socialmente aceptado– para no quedar atrás en los beneficios que se derivan de la nueva economía del dato del capitalismo digital. La IV Revolución Industrial, y su proyecto estrella, el Internet de las Cosas, aspira a que no pueda existir interacción social que no venga mediada por una interfaz digital conectada y, por tanto, se convierta en fuente de cada vez más datos sobre todo lo que hacemos. Estos datos seguirán alimentando algoritmos de inteligencia artificial que, como demuestran escándalos como el de Cambridge Analytica o la crítica al solucionismo tecnológico de Morozov, están adquiriendo un poder creciente sobre nuestra vida personal y política.

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