«El control social será uno de los grandes ganadores de la pandemia»

Marina Garcés. Ilustración Pol Rius https://eldiariodelaeducacion.com/2020/04/02/el-control-social-sera-uno-de-los-grandes-ganadores-de-la-pandemia

  • La filósofa Marina Garcés cree que con la crisis del coronavirus saldrán reforzados los populismos y los movimientos clasistas y excluyentes. Reflexionamos con ella sobre la huella que dejará la alerta sanitaria en nuestra sociedad

Marina Garcés es doctora en Filosofía y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya. Cree que ahora estamos asistiendo, al mismo tiempo, a dos realidades contradictorias: redes de apoyo mutuo y policías de balcón. Ante esto, considera que si gana el miedo y la sospecha entre vecinos, habremos dado un paso más hacia una sociedad autoritaria. Señala también que uno de los grandes beneficiados de esta pandemia será el control social, justificado por una mayor seguridad para la ciudadanía ante los peligros externos.

¿Cree que la crisis de la Covid-19 ha mostrado la fragilidad del sistema?

Lo que nos muestra de manera muy cruda la crisis de la Covid-19 es que el capitalismo global, que parece un sistema muy poderoso, se basa en grandes capas de precariedad económica, social, material, sanitaria… Es una precariedad individual y estructural, porque también afecta el estado en que se encuentran los servicios de atención pública en diferentes países del mundo. Es un sistema basado en la actividad y el crecimiento, pero cuando tiene una patología no puede detenerse, cuidarse ni cuidar de las vidas que cotidianamente expolia y explota. Tampoco las de aquellos que ha dejado al margen, como las personas mayores. Más que la fragilidad del sistema, lo que nos muestra es la desigualdad y la violencia social sobre la que funciona nuestra normalidad.

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Naomi Klein: “La gente habla sobre cuándo se volverá a la normalidad, pero la normalidad era la crisis”

En un encuentro virtual desde su casa, la periodista y autora de La doctrina del shock habla sobre cómo las elites están utilizando la crisis del coronavirus como excusa para avanzar en su excluyente hoja de ruta.

Naomi Klein

La periodista y autora del libro ‘La doctrina del shock’, Naomi Klein. Adolfo Luján

En situaciones de crisis como desastres o pandemias, la ciudadanía puede perder mucho: las élites aprovechan esos momentos para aprobar reformas impopulares que agravan las divisiones económicas y sociales. Pero también suponen una oportunidad de cambio. Es lo que la periodista Naomi Klein denomina la “doctrina del shock” o “capitalismo de la catástrofe”. La canadiense ofreció un encuentro virtual el pasado 26 de marzo desde su casa en New Jersey, en el que compartió su visión de la crisis del coronavirus y la situación de aislamiento que vive gran parte del planeta: “Esta es una crisis global que no respeta fronteras. Por desgracia, los líderes en todo el mundo están buscando la forma de explotarla. Así que nosotros también debemos intercambiar estrategias”, señaló.

“Creo en el distanciamiento social, necesitamos quedarnos en casa. Y una de las razones es que nuestros líderes no prestaron atención a las señales de advertencia e impusieron una brutal austeridad económica en el sistema público de salud, dejándolo en los huesos y sin la capacidad de lidiar con este tipo de situación que estaban viendo”, opina Klein. Recuerda que el sur de Europa fue la “zona cero de las políticas de austeridad más sádicas” después de la crisis financiera de 2008. “¿Sorprende que sus hospitales, a pesar de tener atención médica pública, se encuentren tan mal equipados para enfrentar esta crisis?”, se pregunta.

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Ensayo general para un apocalipsis diferenciado

 

Un comercio cerrado en la zona norte de Madrid. David F. Sabadell
Luca Paltrinieri   Traducción y notas de Iván Torres Apablaza, Juan Gorostidi y Marina De Franceschi    https://www.elsaltodiario.com/laplaza/pruebas-generales-apocalipsis-diversificado-luca-Paltrinieri

Todos conocemos la respuesta de fondo: la única posibilidad de salvar a alguien implica acabar con cierta idea de libertad como crecimiento económico, elección material y propiedad individual.

No está claro si la llegada del coronavirus a Italia anuncia el fin de la libertad, de la economía o de Agamben (1). Probablemente, dirás tú, ninguno de los tres. Ciertamente, preferiría afirmar, en cambio, que se trata del ocaso de los tres, y también que estos tres eventos pueden ser resumidos como el fin del mundo o, al menos, el fin de un cierto mundo. Antes de decir por qué, me gustaría, sin embargo, comenzar con algunos hechos que me resultan incontrovertibles. Digo esto porque entonces no quisiera encontrarme discutiendo aquí cuestiones de fundamento: es decir, uno muy bien puede ser climatoescéptico, pero no pretendas aquí discutir acerca de esto (yo renuncio). Solo quiero situar ciertas premisas para decirte, como Michael Dummett: empiezo desde aquí, soy sincero respecto a mis presupuestos. Leer más

Permiso para matar

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Foto India Today

  msur.es  http://andra.eus/permiso-para-matar/

La generación de mis padres era sesentayochera, escuchaba Bob Dylan, tocaba la guitarra en alguna playa, soñaba con un mundo mejor y se pasaba casetes de Joan Baez. Décadas más tarde, me encontré una de ellas envuelta en un papel, en el que alguien, con un conocimiento irregular del español de México, había intentado descifrar la letra de una de sus baladas; acertó a dar con las frases de que al preso número nueve lo iban a fusilar porque mató a su mujer y a un amigo desleal.

“Los maté, sí señor, y si vuelvo a nacer, yo los vuelvo a matar: no me da miedo la eternidad”. Frases como puñales, poesía de la buena, en la voz de la dulce rebelde que era Joan Baez. Pero cuarenta años después, uno se pregunta cómo unos hippies, pacifistas, defensores del amor libre (algunos…), pudieron cantar el orgullo del patriarcado asesino: aquél que considera a la mujer propiedad del hombre y castiga con sangre la pérdida de control absoluto, aquél que equipara sexo y muerte.

“¿Cómo unos hippies pacifistas pudieron cantar el orgullo del patriarcado asesino?”

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La tormenta perfecta de autoritarismo

César Rendueles https://elpais.com/elpais/2020/03/27/opinion/1585301613_468266.html 29 marzo

La crisis sanitaria amplía el poder policial en nuestras instituciones y normaliza el acoso social. Tenemos una patrulla ciudadana tras cada visillo. La España de los balcones es el país de los chivatos de terraza

Martín Elfman

Marea roja es una película de 1995 cuyo argumento gira en torno al conflicto que estalla en un submarino atómico norteamericano entre el capitán de la nave y el segundo de a bordo, en el contexto de una crisis internacional que amenaza con desencadenar una guerra nuclear. Al poco de empezar la misión se produce un incendio en el submarino. Mientras los equipos de emergencia tratan de sofocar el fuego, el capitán pide al resto de la tripulación que realice unos ejercicios de combate. Su ayudante se desespera hasta el límite de la insubordinación ante lo que le parece una irresponsabilidad en una situación crítica. Cuando todo acaba, el capitán le explica que ese era el momento idóneo para hacer unas maniobras, lo más parecido que cabía imaginar a las condiciones de estrés y caos que se dan en una batalla real. Leer más

Nuria Alabao Activista e investigadora «La restricción de movimientos por el COVID-19 es un experimento masivo de control social»

La activista feminista doctora en Antropología Social e investigadora de la Universidad de Barcelona Nuria Alabao cree que la restricción de movimientos a la población como forma de frenar la expansión del COVID-19, aunque necesaria, “constituye un experimento masivo de control social”.

En una entrevista en ‘La Vanguardia’, advierte de que “el lenguaje bélico que se está utilizando estos días —‘es una guerra’, ‘todos somos soldados’— debería ponernos en alerta porque invoca disciplina social y cero críticas a la cadena de mando” y, cuando se apela a la unidad de la sociedad frente a un ‘enemigo común’, el resultado suelen ser “una restricción de derechos y legislación de excepción que todavía permanece vigente y a la que ya nos hemos acostumbrado”.

Junto a una limitación de las libertades, avisa, emerge “una nueva legitimidad para la implementación y puesta a prueba en muchos países de tecnologías de control —que aquí no son tan brutales como las apps que en Corea del Sur avisan a tus vecinos de si estás contagiado— pero que con la excusa de la crisis se están normalizando”. Leer más

Haz balconing del bueno

Irantzu Varela  https://www.pikaramagazine.com/2020/03/haz-balconing-del-bueno/

Sal al balcón a hablar con tus vecinas y a vigilar a la policía, que solo vas a sobrevivir con la colaboración y la solidaridad de las primeras y el control popular de la segunda.

Entender los propios privilegios es siempre un trabajo difícil. Porque hay que analizarlos como algo que tú sientes que te mereces, o que te ha caído del cielo, pero que se pone en cuestión cuando lo comparas con lo que tienen -o no- las demás.

Y resulta que tener balcón es un privilegio. Resulta que, esos tres metros cuadrados que llevo unos cuatro años ignorando y usando solo para colgar la ropa cuando hace sol en esta Mordor cantábrica son una suerte. Y en el sistema capitalista, resulta que la suerte casi nunca lo es. Mi privilegio ahora es tener un espacio al aire libre, donde caben un par de sillas y una mesa donde tomar el vermú, donde da el sol -cuando hace sol en esta Mordor cantábrica-, y que da a la calle. Seguramente es mi llave para mantener la cordura. Y, con toda seguridad, se ha convertido en mi espacio más ocupado, y en mi principal espacio de socialización. Leer más

¿Estamos en guerra?

No es una guerra, es una catástrofe. Para esta batalla no se necesitan soldados sino ciudadanos; y esos aún están por hacer. La catástrofe es una oportunidad para ‘fabricarlos’

Santiago Alba Rico / Yayo Herrero 22/03/2020  https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31465/catastrofe-coronavirus-guerra-cuidados-ciudadanos-ejercito-alba-rico-yayo-herrero.htmimages|cms-image-000021951

Se ha impuesto con inquietante espontaneidad la metáfora de la “guerra” como imagen y justificación de las radicales medidas tomadas contra el virus. Conte en Italia, Macron en Francia, Sánchez e Iglesias en España han declarado la “guerra” al virus o han hablado sin cesar de una “situación de guerra”. En nuestro país, al mismo tiempo que se desplegaba el Ejército en algunas ciudades, hemos visto al portavoz de Sanidad, Fernando Simón, escoltado en las ruedas de prensa por el JEMAD general Villarroya, cuyas intervenciones, por su parte, adoptan muchas veces el tono de una arenga de trinchera: habla de una “contienda bélica” y de una “guerra irregular” en la que todos “somos soldados”, invocando una “moral de combate” y reivindicando los “valores militares” para afrontar la amenaza colectiva. Leer más

No es una guerra

«¿Se puede estar en guerra contra un virus? Y sobre todo, ¿es el lenguaje belicista una buena estrategia para atajar una pandemia?»

«El miedo nos hace aceptar que hay fines que justifican cualquier medio, sea cual sea, implique o no violaciones de derechos humanos»

«Frente al odio y al miedo que alimentan las guerras, esta crisis requiere extremar los cuidados, la conciencia de los otros y la solidaridad»

Leila Nachawati https://www.cuartopoder.es/ideas/2020/03/22/no-es-una-guerra-leila-nachawati/

Cada día, a las 20.00, miles de personas salen a aplaudir en sus balcones. / Efe

“Esto es una guerra”. “Estamos en guerra contra esta enfermedad”. “En la guerra al virus, jamás nos doblegaremos”. En el contexto actual de pandemia, representantes políticos de distintos países han recurrido al marco de la guerra para representar la urgencia de la situación que vivimos. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en España, Emmanuel Macron en Francia, Boris Johnson en Inglaterra, Donald Trump en Estados Unidos…  Se suceden, en el marco de los estados, anuncios de medidas en clave de “tiempos de guerra”, sin que parezca cuestionarse si este marco es el más adecuado para afrontar una crisis que afecta, aunque con distintas repercusiones, a la humanidad en su conjunto.

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El dilema global de Pascal

El precio dolorido que ya estamos pagando nunca será el mismo que la factura que nos querrán endosar

DAVID FERNÀNDEZ   DAVID FERNÀNDEZ Periodista y activista social      https://www.ara.cat/es/opinion/dilema-global-Pascal-David-Fernandez_0_2420758072.html

El mercado de la Boquería durante la primera semana de confinamiento por la pandemia del Covid-19. / DANI RÍOS

«Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación»     Blaise Pascal

Han vuelto los delfines en Cerdeña. El agua de Venecia, como el aire, se limpia. El turistificado mercado barcelonés de la Boqueria se convierte, de nuevo, en un mercado de barrio. Abren hoteles en Paris para acoger vagabundos. Y han cerrado el CIE de la Zona Franca. Y se han parado los desahucios. Y ya no es primavera en El Corte Inglés. Lo privado lucrativo se ha puesto –por decreto– al servicio de lo público universal. La lista repentina es larguísima, bajo esta inédita excepción hecha catarsis. Pero a pesar de todo, la principal paradoja insólita, tras décadas mercantiles de neoliberalismo, es que se prioriza la salud frente a la economía. En cambio, el condicionante determinante de nuestros días es precisamente lo inverso: que todo se hace tras un ciclo caracterizado severamente por todo lo contrario. Cuando la economía se imponía a la salud –y a la política y al derecho a la vivienda y a la cultura y a todo y al mundo entero. Ayer dogma; hoy, drama.

Hay la otra cara de la moneda, claro está, porque siempre existe la otra cara de la luna: multas por no confinarse a personas sin hogar, buitres especuladores olfateando ya la deuda pública, coches huyendo a la segunda residencia valenciana o pirenaica, fakes xenófobos, mediocridades ruines, tentaciones militaristas o gestión autoritaria del 5G que nos desvelan del control social reticular. Que no sea un spoiler. En parte, no hay que ir muy lejos par ver de cerca: las lecciones de la penúltima crisis, la de 2008, dejó demasiadas vergüenzas, demasiado dolores y demasiado aprendizajes, errores y horrores que no cabría repetir, a pesar de que algunos se empeñen. Y sin embargo, todo es ya diferente: novedad, improvisación, contingencia e impotencia se mezclan hoy extrañamente. Pero nunca será lo mismo el precio dolorido que ya estamos pagando, que la factura que nos querrán endosar. Si el origen –aunque no sólo– es vírico, la solución sólo puede ser social. Leer más