Violeta ya le contestó en 1963. Las palabras bárbaras de Munilla

«Mientras haya aborto no habrá paz»     El obispo gipuzkoano José Ignacio Munilla cita a María Teresa Calcuta en la presentación de su carta pastoral ‘El descarte del aborto’. En la carta dedica un apartado a la paz, “ahora que estamos en un momento en la sociedad en el que queremos apostar por el fin de la violencia”. En este capítulo incluye palabras de María Teresa de Calcula, “que dice que mientras haya aborto no habrá paz, una frase que podemos repetir aquí en Euskadi en este momento”.  “¿Qué autoridad moral podrían tener, por ejemplo, instituciones como la ‘secretaría general para la paz y la convivencia’, el ‘defensor del pueblo’ o las ‘conferencias de paz’ si no tuviesen nada que decir en defensa del derecho a la vida de los más indefensos? ¿Se puede construir una convivencia pacífica dando la espalda a la muerte violenta de más de cuatro mil seres humanos al año, solo en Euskadi, antes de su nacimiento?”.

En 1963 Violeta Parra escribió esta canción conmemorando el viaje de Valentina Tereshkova primera mujer cosmonauta para reflexionar sobre el mas allá y los cuentos de los predicadores. 50 años despues se la dedicamos a “los embajadores de dioses… con su cuento de los sermones”

Ayúdame, Valentina (o Qué vamos a hacer) (Violeta Parra)

Qué vamos a hacer con tantos
y tantos predicadores. (1)
Unos se valen de libros
y otros de bellas razones,
algunos de cuentos varios, (2)
milagros y apariciones
y algotros de la presencia (3)
de esqueletos y escorpiones,
mamita mida,
y los escorpiones.

Qué vamos a hacer con tanta
plegaria sobre nosotros,
que alega en todas las lenguas (4)
de gloria y esto que lo otro, (5)
de infiernos y paraísos,
de limbos y purgatorios,
edenes y vida eterna,
arcángeles y demonios, (6)
mamita mida,
y con los demonios.

Que sí, que adoren la imagen
de la señora María,
que no se adore ninguna
señora ni señorita,
que sí, que no, que mañana,
que un viernes de amanecida,
que pa’ dentrar a la gloria (7)
dinero se necesita,
ay, mamita mida,
y se necesita.

Se ve que no son muy limpios
los trigos en esta viña
y la cizaña pretende (8)
comerse toda la espiga.
Poco le dice la forma
con que hai de clavar su espina (9)
para chupar el más débil,
qué diabla la sabandija,
mamita mida,
la sabandija.

Qué vamos a hacer con tanto
tratado del alto cielo,
ayúdame, Valentina,
ya que tú volaste lejos,
dime de una vez por todas
que arriba no hay tal mansión;
mañana la ha de fundar (10)
ya el hombre con su razón,
mamita mida,
y con su razón.

Qué vamos a hacer con tantos
y embajadores de dioses.
Me salen a cada paso
con sus colmillos feroces.
Apúrate, Valentina,
que aumentaron los pastores,
porque ya viene el derrumbe (11)
del cuento de los sermones
mamita mida,
y de los sermones.

Qué vamos a hacer con tanta
mentira desparramada.
Valentina, Valentina,
pasemos la escobillada.
Señores, debajo ’e tierra
la muerte quedó sellada (12)
y todo cuerpo en la tierra
y el tiempo lo vuelve nada,
mamita mida,
y lo vuelve nada.

Versión de Canciones reencontradas en París.

Diferencias con la versión manuscrita:

(1) «actuales predicadores» (Tachado a lápiz).
(2) «algunos de cuentos raros»
(3) «algotros» está tachado a lápiz ha sido sustituido por «los otros».
(4) «hablando en todas las lenguas»
(5) «de gloria y esto y lo otro»
(6) «arcángeles y demonio»
(7) «por entrar a la gloria»
(8) «y la maleza pretende»
(9) «con que ha de clavar su espina»
(10) «pero mañana la funda »
(11) «porque ven que se derrumba»
(12) «la muerte queda sellada»

Lo que de verdad importa. La pobreza infantil en España.

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