DIÁLOGO A TRES BANDAS Sobre límites

“La desmesura humana (que los griegos antiguos llamaron ‘hybris’, y los cristianos, pecado original) no es secundaria en nuestra vida: más bien parece pertenecer a la misma naturaleza de un animal lingüístico como lo somos nosotros”

Jorge Riechmann / Giorgos Kallis / Adrián Almazán 23/06/2020 ctxt.es 

<p>El mar.</p>
El mar.J.R.

Una ciudad mediterránea. Luz veraniega, castaños de Indias, olivos e higueras a lo lejos. Los olores que  llegan desde los puestos del mercado al aire libre despiertan el apetito.

J.- ¡Hola, Giorgos! ¡Qué bueno encontrarte cerca del puerto! Claro que los griegos nunca estáis muy lejos del mar, ¿verdad?

G.- ¡Intento no estarlo! Crecí en Atenas, no en una ciudad junto al mar, pero el puerto del Pireo se halla sólo a unos kilómetros de distancia. Y todos mis veranos los he pasado en una isla. ¡Veremos qué sucederá este verano!

J.- Precisamente estaba pensando en pasar a verte un día de estos. Terminé de leer tu libro Limits, que me ha interesado mucho… Y lo llevo aquí en el zurrón, así que si quieres podemos charlar un rato sobre tu trabajo mientras paseamos. Comparto contigo, claro, las afirmaciones de que para hacer frente a la tragedia del calentamiento global (como una componente de la crisis civilizatoria multidimensional) “necesitamos desesperadamente una cultura de los límites” (p. 3); y que “los límites son la idea central del ecologismo” (ibid.). También me atrae que en el libro Cornelius Castoriadis sea tu filósofo de cabecera, porque yo lo aprecio mucho, igualmente.

G.- Gracias, Jorge, valoro mucho tu opinión. Tu trabajo sobre autocontención ha sido una inspiración para mí, y tu libro Gente que no quiere viajar a Marte lo leí con mucho provecho. ¡Me apetece escuchar lo que piensas de mi libro!

J.- Malthus no era neomaltusiano, explicas en el capítulo primero, y conviene leer exactamente lo que escribió, en vez de proyectar retrospectivamente nuestras propias preocupaciones sobre su discurso. Y así sostienes “que lo que Malthus descubrió no fueron los límites naturales, sino los deseos ilimitados” (p. 4). Pero tú no ignoras, querido Giorgos, que esa noción de deseos ilimitados, lejos de ser un postulado descubierto por Malthus, está en los griegos antiguos y en particular en Aristóteles: “El deseo de lo placentero es insaciable e indiferente a su origen en el que no tiene uso de razón” (Ética a Nicómaco, 1119b)

La cuestión no es sobrepujar aún más nuestras profecías ecologistas de colapso, sino desarrollar sin complejos una visión propia de la vida buena 

La cuestión importante es que, si bien los bienes físicos y las necesidades corporales son por naturaleza limitados, el dinero, al menos en principio, no lo es

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La historia de Sarah Hegazy, activista LGTBI y militante en la izquierda egipcia

Hay varios aspectos del suicidio de la egipcia Sarah Hegazy el pasado domingo en su exilio canadiense que merecen atención. El primero sin duda, es que era activista LGTBI y no quiso ocultar su orientación sexual. Hace tres años, durante un concierto del grupo libanés Mashrou Leila en Egipto -cuyo cantante, libanés, es homosexual declarado- desplegó junto a un amigo gay una bandera LGTBI. Ese momento, plasmado para siempre en una instantánea que ahora está circulando en las redes sociales, le costó caro.

El régimen egipcio del presidente Al Sisi emprendió una campaña de persecución contra homosexuales egipcios que implicó el arresto de 57 personas, entre ellas, Sarah. Ella fue, de hecho, la única mujer entre los detenidos. Pasó tres meses en la cárcel, donde sufrió acoso, discriminación, torturas y abusos, como ella misma relató a su salida.

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Mañana será tarde

Si algo ha acreditado la pandemia que sufrimos ha sido las gravísimas “patologías previas” de España: todos sus defectos estructurales han reverdecido con virulencia. El momento es extraordinariamente serio y alarma la pasividad con la que se afronta. Hace falta ser muy torpe para no ver qué hay detrás del descomunal acoso al Gobierno. En la idea de tumbarlo, o al menos la coalición, se unen diferentes intereses. Es así desde que el Gobierno arrancó y aún antes, el coronavirus ha sido el gran aliado que, quienes creen más en sus intereses que en las urnas, han encontrado para conseguir su objetivo.

La ofensiva viene por varios flancos, con mayor o menos intensidad y sutileza. Incluso cuenta con una sociedad reeducada en la banalidad para que las estrategias se filtren por ciertas zonas. Lo que está claro es que ahora sale lo que debió limpiarse y nunca se hizo. Ahora se ha abierto la Caja de Pandora, dicen algunos, y, o el Gobierno saca la basura y limpia, o nos va a sepultar. Un poder ejecutivo electo dispone de medios democráticos, luego será tarde.

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Obediencia o fin del mundo: la estrategia de la disuasión

Amador Fernández-Savater http://lobosuelto.com/obediencia-estrategia-de-disuasion-fernandez-savater/    22/05/2020

Imaginemos la aparición de nuevos brotes víricos, segundas y terceras oleadas de contagio, más cuarentenas y escaladas en respuesta… La sombra del apocalipsis es el escenario ideal para la activación de una nueva estrategia de la disuasión: obediencia o fin del mundo. Un poder que no impone certezas, sino que gestiona la incertidumbre. No postula un orden, sino que gestiona el desorden. No promete nada, sólo exhibe la amenaza. ¿Cómo fugar?

Quizá no son términos tan evidentes como otros, pero “escalada” y “desescalada” también forman parte del lenguaje bélico que tantísimos gobiernos han escogido para producir sentido (“relato”) a su gestión política de la pandemia. Es decir, a su cálculo coste-beneficio particular.

Fueron por ejemplo empleados habitualmente en la llamada “estrategia de la disuasión” activa durante la Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Esta estrategia consistía en “comunicar” al adversario la capacidad de devolver el ataque nuclear, aun estando herido de muerte.

En palabras muy precisas del Doctor Strangelove (Peter Sellers), el antiguo nazi reconvertido en consejero del presidente de los EEUU en la genial sátira de Kubrick Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, “la disuasión consiste en el arte de provocar en la mente del enemigo el miedo a atacar”.

La doctrina de la disuasión pretendió ser el principio rector de un “orden nuevo” basado en la siguiente alternativa infernal: paz o fin del mundo. El “ascenso a los extremos”, que según el general y teórico Von Clausewitz define la esencia de la guerra como “duelo a muerte”, se congela para evitar la aniquilación total. Es el famoso equilibrio del terror: morir a dos o vivir juntos. Leer Más

¿De qué se muere la gente en el mundo?

Los fallecimientos debidos a enfermedades infecciosas representan hoy el 19 %. En ese grupo entran, sobre todo, afecciones del aparato respiratorio (2’56 M) y del digestivo (2’38 M), incluidas las diarreas (1’6 M). Hace un cuarto de siglo el porcentaje de muertes debidas a enfermedades infecciosas era del 33 % y, en general, es más alto en los países pobres.

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General pero tiene un defecto: puede pensar!

En estos tiempos que se aventuran tecnológicos los versos del poeta Brecht siguen siendo validos.

Todavia creemos que las personas, mujeres y hombres, niñas y niños, ancianas y ancianos podemos pensar, podemos ser capaces de construir una alternativa al capitalismo, al individualismo, a la explotación, al saqueo de la naturaleza y construir un mundo solidario, amable, igualitario y fraternal donde en el centro de la vida estemos las personas.

“Otra vez se oye hablar de grandeza. Ana no llores, el tendero nos fiará.

Otra vez se oye hablar del honor. Ana no llores, no podemos comer ya.

Otra vez se oye hablar de victorias, Ana no llores, a mí no me tendrán.

Ya desfila el ejército que parte, Ana no llores, ya desertarán.

General: tu tanque es poderoso, aplasta a cien hombres y arrasa al final.

General, pero tiene un defecto: necesita un hombre que lo pueda guiar.

General, tu avión es muy potente, vuela como tormenta y destruye la ciudad,

General, pero tiene un defecto: necesita un hombre que lo pueda pilotar.

General: el hombre es muy útil, puede volar, puede matar…

General, pero tiene un defecto: puede pensar, puede pensar.

General: el hombre es muy útil, puede volar, puede matar…

General, pero tiene un defecto: puede pensar, puede pensar, puede pensar…”

Gracias Sabino!!

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Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus. Por Naomi Klein

En este revelador artículo para The Intercept, la periodista canadiense Naomi Klein analiza el fichaje del ex Ceo de Google Eric Schmidt para encabezar una comisión para «reimaginar la realidad post-Covid» en Nueva York donde, dice, comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos: “Pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país”. Klein define una Doctrina del Shock pandémico, a la que llama el nuevo pacto o New Deal de las Pantallas (Screen New Deal). Plantea el riesgo liso y llano de que esta política de las corporaciones amenace destruir al sistema educativo y de salud. El rastreo de datos, el comercio sin efectivo, la telesalud, la escuela virtual, y hasta los gimnasios y las cárceles, parte de una propuesta “sin contacto y altamente rentable”. La cuarentena como laboratorio en vivo, un «Black Mirror», y la aceleración de esta distopía a partir del coronavirus: “Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia”. Cuáles son las dudas (de siempre) y cómo, bajo el pretexto de la inteligencia artificial, las corporaciones vuelven a pelear por el poder de controlar las vidas. (Traducido por Agencia Lavaca.org).

Por Naomi Klein para The Intercept

Eric Schmidt, ejjecutivo de Google, habla observado por el gobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo.

Durante la sesión informativa diaria sobre coronavirus del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo el miércoles, la sombría mueca que llenó nuestras pantallas durante semanas fue reemplazada brevemente por algo parecido a una sonrisa.

La inspiración para estas vibraciones inusualmente buenas fue un contacto en video del ex CEO de Google Eric Schmidt, quien se unió a la reunión informativa del gobernador para anunciar que encabezará una comisión para reimaginar la realidad post-Covid del Estado de Nueva York, con énfasis en integrar permanentemente la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica.

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Un nuevo comienzo. Nos jugamos la vida

Frente a las presiones de los poderes financieros hemos de poner toda nuestra energía colectiva para ganar la batalla y que la desescalada se haga con las personas en el centro

<p>Madrid en confinamiento.</p>
Madrid en confinamiento.  Adriana M. Andrade

No hace tanto, aunque parezca un siglo, que el tsunami de la pandemia nos sacudió colectivamente (y seguramente nos quedan todavía algunos temporales por venir) y aprendimos de golpe algunas cuestiones que han comenzado a cambiarnos, esperemos que para siempre.

Hemos descubierto que de este mal sueño no hubiéramos salido sin las manos de las sanitarias, de las cuidadoras, de las cajeras y de las limpiadoras. Esas manos que parecen nuevas, pero que arrastran numerosos callos con nombre de precariedad e invisibilidad y que siempre, y no solo ahora, son imprescindibles.

Sus manos nos han dado de comer, nos han curado, cuidaron de nuestros niños y niñas, dependientes y amigos, tejieron redes de solidaridad para ayudar a las vecinas y ayudaron a luchar y a morir a nuestros abuelos y abuelas.

Han puesto en riesgo la salud de los suyos aún sin saber muy bien quiénes las cuidarían si ellas enfermaban.

¡Tan invisibles son los cuidados!  ¡Tan solitarios! Y sobre todo, ¡tan privados!

El sistema capitalista y patriarcal nos ha hecho asumir con toda normalidad que los cuidados ha de resolverlos cada quien en su casa. Y en esta crisis del coronavirus no hemos sido capaces de aliviar el insomnio de tantas y tantas trabajadoras esenciales: ¿pongo en riesgo a la abuela llevándole al niño o voy al trabajo para poder llenar la nevera?

Esta ecuación es irresoluble en solitario, porque sin comunidad no sobrevivimos, así de sencillo, así de profundo.

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Amigas, ¿a qué mundo queremos regresar?

La experiencia de la muerte y el aislamiento extremo de estos días en casas y hospitales nos convoca de manera urgente a una tarea política de radicalización de lo común a la que llegamos tremendamente tarde

Silvia L. Gil 8/05/2020  https://ctxt.es/es/20200501/Firmas/32177/Silvia-Gil-feminismo-coronavirus-mundo-normalidad-cuidados-capitalismo.htm?utm_campaign=lecturas-del-fin-de-semana-8-de-mayo&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

<p>Mural de La Catrina en Ciudad de México.</p>
Mural de La Catrina en Ciudad de México.  Phyrexian

Escribo desde la Ciudad de México tras semanas de silencio. El sonido permanente de las ambulancias lleva mi mirada hacia una ventana por la que no se observa la calle, solo deja entrever una parcela de cielo con nubes casi en tormenta. Llevo mi mirada allí como si con ese gesto pudiese acompañar en su soledad a quien posiblemente se dirige a uno de los hospitales especializados COVID-19 dispuestos durante la contingencia. Luego, retengo el nudo de dolor en la garganta por si dejarlo salir restase fuerzas a quien viaja en una de las cápsulas de aislamiento atravesando la ciudad vacía. Me asaltan las preguntas más fundamentales en estos momentos: ¿Habrá respiraderos cuando llegue? ¿Habrá camas libres? ¿Habrá podido esa persona despedirse de sus familiares antes de ser introducida en la ambulancia? ¿Habrá abrazado suficiente a sus seres queridos por si no regresa? ¿Será bien atendida, acogida en su dolor, contenida si llega el miedo? ¿Habrá quien la aguardará afuera del hospital? ¿Habrá quien cuide a quien cuida?

En ningún rincón del mundo la muerte no duele. Es más, hay lugares y hay vidas donde los dolores que se cruzan son tantos que parecen obturar cualquier esperanza

En realidad, sabemos que antes de que los diferentes gobiernos del mundo tomaran medidas ante la extensión del virus, nuestro mundo era ya un mundo-crisis. Un mundo más acostumbrado al dolor, la destrucción y la violencia de lo que jamás pudimos imaginar. Un mundo en el que no ser testigo diario del sufrimiento y conservar la vida se fueron convirtiendo paulatinamente en privilegio de unos pocos, los cada vez menos. El eje fundamental de desigualdad en este mundo-crisis no se encuentra ya siquiera entre quienes acceden a bienes básicos y quienes no, sino entre quienes pueden cuidar su vida, comer alimentos no intoxicados, respirar aire menos contaminado, beber agua sin metales pesados, vivir en zonas exentas de violencia, trabajar en condiciones de no explotación extrema y quienes deben asumir la permanente posibilidad de la muerte y el progresivo y dramático deterioro de sus seres queridos. Lo cierto es que ese mundo prepandemia se organizó de modo que el bienestar del primer grupo era posible gracias a un sistema de abuso e injusticia desplegado diferencialmente sobre el conjunto de la población estratificada en términos de clase, raza y género. Dicho de manera más sencilla: el acceso al cuidado es privilegio de un grupo social con suficiente poder adquisitivo al que la pandemia ha situado ante la misma amenaza con la que se había naturalizado que viviesen millones de personas en el planeta.

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Como si hubiera un mañana: ensayos para una transición ecosocialista

08/05/2020 | Andreas Malm, Manuel Garí Ramos y Juanjo Álvarez

En este 2020 que se presenta tan complejo, desde Sylone y Viento Sur hemos querido lanzar una nueva colección dedicada exclusivamente al ecosocialismo. Es una línea que no nace de cero, sino que se apoya en trabajos previos, tanto en forma de artículos como de foros de discusión y que tiene sin duda su antecedente de mayor peso en la publicación de El imposible capitalismo verde, uno de los mejores análisis que se han elaborado sobre los intentos de reforma en clave ambiental.

El ecologismo está en un momento de auge, pero también de mutación, tanto en lo organizativo como en lo discursivo y propositivo. Por eso, queremos contribuir a editar y difundir en un sentido amplio que permita alimentar esos procesos de auge social y cambio político en una coyuntura de enorme importancia, no sólo para el propio movimiento y para las fuerzas políticas, sino para el conjunto de la sociedad. Así, la colección nace con voluntad de trabajar de modo plural, editando textos de diversas autores y sin excluir las líneas de ninguna corriente.

Los dos primeros títulos de la colección han sido elegidos con esa intención: el texto más reciente de Tanuro (que se ha publicado en castellano incluso antes que en la edición en francés) y un volumen colectivo para el que hemos contado con trabajos de múltiples autoras y autores. El primer texto vio interrumpido su recorrido, al salir de imprenta pocos días antes de que se declarase el estado de alarma, pero volverá con fuerza en próximas semanas. El segundo, titulado Como si hubiera un mañana: ensayos para una transición ecosocialista, que se encuentra en fase final del proceso de edición, es el que presentamos aquí, y del que os queremos ofrecer este adelanto.

Coordinado por Manuel Garí Ramos y Juanjo Álvarez, el libro ha pretendido unir trabajos desde distintos puntos de vista y aunar autoras diversas, tanto por su acercamiento al ecologismo como por su orientación: activistas ecologistas de diversas organizaciones, teóricos y académicos de peso o militantes de organizaciones políticas conviven en estas páginas en las que se tocan diversas áreas del momento actual del ecologismo y de la crisis ecológica. Pero tal vez la mayor novedad sea la unión de personas con una larga experiencia y visibilidad con otras que están empezando su actividad o que llevan años en una discreta segunda fila. En esa línea, un objetivo de la obra es contribuir a la renovación de los referentes que elaboran la discusión política y social en esta área. Así, en un mismo volumen se encuentran textos de referentes ineludibles como Jorge Riechmann, Yayo Herrero o Manuel Garí – coordinador de la obra – con trabajos de militantes jóvenes como Joana Bregolat o Irene Landa, vinculadas al movimiento juvenil por el clima, o Jaime Vindel, investigador que se está consagrando como uno de los referentes teóricos del ecosocialismo.

Mientras la crisis del coronavirus retiene la edición, os queremos dejar aquí una primera muestra de lo que contiene el volumen. Se trata del texto de Andreas Malm, profesor de la Universidad de Lund y militante político y social. Es una de las contribuciones más largas y complejas del volumen, también una de las que mayor debate puede generar. Esperamos que lo disfrutéis y sigáis atentas a la publicación definitiva. Leer Más