No iré a la guerra

“No iré a la guerra porque no soy criminal, porque antes de quitar la vida a otros desgraciados como yo, le arrancaré el alma del cuerpo a todos los que son la causa de nuestra miseria. No iré a la guerra porque no tengo patria, porque la patria del hombre es el mundo, y en su estado actual de putrefacción y desconcierto ni ese nombre merece; mucho menos podré limitar mi preferencia a un pedazo de la tierra, que siendo toda, toda, el patrimonio de los hombres, no me pertenece porque me ha sido arrebatada por los ladrones burgueses. No iré a la guerra, porque todas ellas solo persiguen un interés económico, a costa de la sangre proletaria, utilizable para los dueños de la tierra y del capital. No iré a la guerra, porque la guerra es el crimen de las naciones y el suicidio de los pueblos. No iré a la guerra porque no tengo una choza, una renta, o una libertad que defender. No iré a la guerra porque no quiero que mis carnes sean flageladas por el látigo del cuartel, para imponerme el servilismo y la obediencia. No iré a la guerra, porque no quiero ostentar en mi frente, limpia, la afrentosa mancha de la disciplina y de la esclavitud militar. No iré a la guerra, porque no quiero ni debo cambiar mis pinceles y mis brochas, por el largo cuchillo de los asesinos inconscientes y salvajes (…) Los enemigos del pueblo de Chile no son los argentinos, los peruanos o bolivianos; son el hambre y la miseria, el fanatismo religioso y la explotación de las clases trabajadoras por los burgueses y capitalistas.”
Luís Olea, periódico anarquista La Tromba (Santiago), 6 de marzo de 1898.
Foto: “No iré a la guerra porque no soy criminal, porque antes de quitar la vida a otros desgraciados como yo, le arrancaré el alma del cuerpo a todos los que son la causa de nuestra miseria. No iré ala guerra porque no tengo patria, porque la patria del hombre es el mundo, y en su estado actual de putrefacción y desconcierto ni ese nombre merece; mucho menos podré limitar mi preferencia a un pedazo de la tierra, que siendo toda, toda, el patrimonio de los hombres, no me pertenece porque me ha sido arrebatada por los ladrones burgueses. No iré a la guerra, porque todas ellas solo persiguen un interés económico, a costa de la sangre proletaria, utilizable para los dueños de la tierra y del capital. No iré a la guerra, porque la guerra es el crimen de las naciones y el suicidio de los pueblos. No iré a la guerra porque no tengo una choza, una renta, o una libertad que defender. No iré a la guerra porque no quiero que mis carnes sean flageladas por el látigo del cuartel, para imponerme el servilismo y la obediencia. No iré a la guerra, porque no quiero ostentar en mi frente, limpia, la afrentosa mancha de la disciplina y de la esclavitud militar. No iré a la guerra, porque no quiero ni debo cambiar mis pinceles y mis brochas, por el largo cuchillo de los asesinos inconscientes y salvajes (…) Los enemigos del pueblo de Chile no son los argentinos, los peruanos o bolivianos; son el hambre y la miseria, el fanatismo religioso y la explotación de las clases trabajadoras por los burgueses y capitalistas.” Luís Olea, periódico anarquista La Tromba (Santiago), 6 de marzo de 1898.

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