LO QUE ME ENSEÑO RIOS.

 

París entre 1974 y 1977 fue donde conocí a Ríos. En el XV. Vivía con Paquita González una mujer elegante, guapa, tendrian entonces ellos sobre los sesenta. Yo era un chaval de veintipocos que acababa de llegar a París, militante revolucionario, fe absoluta e ideas claras y precisas, dispuesto a cambiar mi tierra, Euskalherria, y el resto de pueblos del mundo. Paquita era la portera en el 2 del Passage d’Antzig. Un patio precioso que cuidaba con cariño y una acogida fraterna.

Ríos había pasado en la cárcel mas de veinte años. Era militante socialista. Nosotros discutíamos mucho con el, le transmitíamos nuestra visión de la historia, de la traición de su partido, de su estrategia equivocada. Viéndolo ahora puedo pensar en lo que hablarían Paquita y Ríos a la noche sobre nosotros, Sobre esos jóvenes descarados que poníamos en duda sus luchas, sus convicciones, su capacidad revolucionaria. Pero eran buenas personas, solidarias, y ademas heterodoxas.

Ríos discutía mucho con nosotros. Nos aconsejaba, nos contaba su experiencia y algo de ello debió de grabarse en mi cabeza, porque viendo las cosas que pasan ahora, viendo como seguimos cometiendo los mismos errores que cometimos hace 40 años, 60 u 80, empiezo a entenderle a Ríos.

Cuando nos criticaba nuestra militancia solia decirnos “habéis escogido el mas ingrato de los caminos, el que sembrado esta de clavelos, hoy clavelones, habiendo tan bella senda de rosa, que le vamos a hacer, queréis tropezar siempre con la iglesia y en minúsculas partidas. Preferís Blanqui al Quijote, los fantasmas a los molinos de viento, la espada a la pluma. Si alguna vez la espada, la fuerza, se puso al servicio de la libertad fue para degollarla después del triunfo”

Hay que tener en cuenta que en aquella época uno creía en varias cosas que a a su vez formaban parte de mi absoluta verdad: el partido dirigente, el papel del intelectual orgánico, la necesidad de la violencia revolucionaria para transformar la sociedad, en definitiva eramos la vanguardia. Incapaces de ver las tareas comunes con quienes también se consideraban vanguardia, celosos de nuestra razón y verdad, todo esto hacía posible que nos escindiésemos para crear una vez mas la organización unitaria…

Ríos nos regañaba intelectualmente, combatía nuestro dogmatismo con la oferta de su amistad y solidaridad, con su militancia pacifista y su idea de que la transformación solo era posible si la mayoría se convencía de ello y lo ponía en marcha. Era un hombre culto, producto de su época, de sus muchísimos años de cárcel. Jamas es hoy, nos decía, ayer, mañana es un hoy continuado a condición de que se luche. Se debe caminar con el Quijote, rodeado de grandes masas que Blanqui rechaza. Hay que sacrificar tiempo a cambio de espacios para cultivar rosas y claveles. Unidos abren camino de hegemonía en la base. Entonces el pueblo convertirá el clavel en una fragua espartaqueña y la rosa en un yunque Jupetiriano y así adelante pueblo de dioses ¡ JAMAS ES HOY¡

Que razón tenias Ríos. Han tenido que pasar años para entenderte. Allá donde esteis Paquita y tu recibir un fuerte abrazo revolucionario, solidario.

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